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El blog literario latinoamericano

sábado, 19 de enero de 2019

 Blog de Jesús Ferrero: Cielos e Infiernos

Los ancianos japoneses roban para ir a la cárcel y así escapar de la pobreza y la soledad

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Leo en el periódico Clarín de Buenos Aires (14/1/19): Los ancianos de Japón cometen delitos para tener con quien hablar en la cárcel, o van a prisión porque las jubilaciones no les alcanzan para sobrevivir.

 

Japón es el país más envejecido del mundo. Casi el 30% de su población supera los 65 años y cada vez son más los ancianos, pues las parejas jóvenes no quieren tener hijos. La soledad de los ancianos está haciendo estragos y adquiriendo las dimensiones  de una epidemia. Un problema que sobrepasa con creces los límites del archipiélado del Sol Naciente. Según un informe de la Comisión Jo Cox sobre la Soledad, el Reino Unido tiene más de nueve millones de personas que se sienten solas y unas  200.000 confiesan no haber hablado con nadie desde hace más de un año.

***

 El problema ya lo conocí en Francia en mi época de estudiante. En París, miles de viejos morían solos en sus tristes habitaciones. Una desolación secreta que nunca llegaba a los periódicos. Para mí representaba la cara más negra de Francia.

 

Y en España? Nos hallamos ante el mismo problema, con una población muy envejecida y unas pensiones paupérrimas. Mucho me temo que la invención japonesa corre el peligro de universalizarse. Después de todo, a los ancianos se les suele respetar en las cárceles más que en las calles (según me han dicho). Todo un signo de nuestro tiempo.


He visitado geriátricos donde los ancianos vivían peor que en un penal. La opción japonesa tiene su lógica: mejor vivir entre delincuentes que en la más indigna soledad. La desesperación es pródiga en invenciones asombrosas.

 

¡En qué sociedades más degradadas nos movemos! Apartamos la mirada de la muerte aún sabiendo que tarde o temprano jugaremos al ajedrez con ella. Despreciamos la vejez ignorando que a todos nos espera. Ahora mismo es una desgracia ser joven, y una desgracia ser viejo. Extraño panorama el que se despliega ante nuestra mirada: la negación explícita de las verdades fundamentales de la vida.

 





[Publicado el 14/1/2019 a las 16:07]

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El duelo

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Asumir una pérdida y no sustituirla por espejismos es una muestra de profunda cordura.

 

Se trata un proceso que llevamos a cabo durante el duelo.

 

Evitar el duelo, como se hace ahora, no concediéndole al muerto suficiente espacio en nuestra mente cuando acaba de irse, trae problemas psicológicos.

 

El muerto no muere de verdad y se convierte en un fantasma. (Las ausencias se notan sobre todo al alba. El día parece incompleto. Un espectro nos susurra al oído palabras que no entendemos).

 

Por eso los antiguos consideraban importante llevar a cabo el duelo sin saltarse ninguna de sus fases:

 

El estupor,

la ira,

la aceptación.

 

No es bueno falsificar el mapa de la realidad. Lo perdido, perdido está.

 

Ni le quites ni le añadas montañas al Himalaya.

 

Aceptar lo que nos falta ayuda a detectar lo que nos sobra y a encontrar un cierto equilibrio en medio de la adversidad.

 


 

 

 

 

 

 

[Publicado el 03/1/2019 a las 13:57]

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game đánh bài online đổi tiền mặtLa balada de Laura Luelmo

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La noche susurra una canción gélida.

¡Laura está muerta!


La peor consecuencia de que te quiten la vida

es todo lo que aniquilan al suprimir tu existencia:

te roban tus anhelos, los recuerdos

que poblaban tu mente cuando mirabas

la lluvia o la luna pálida, los deseos, los ensueños,

los proyectos, las preguntas que te hacías

en los días de angustia y en las tardes soleadas...


Toda existencia representa una línea ininterrumpida

desde el origen mismo de la vida.

Toda existencia es una cadena que se pierde

en la noche de los tiempos y en la noche del deseo.

Segar una vida no es una insignificancia,

es una inmensidad que sobrepasa

los límites del cielo.


La luna se tambalea. ¡Despierta, alma perdida,

y escucha lo que me cuentan las voces de la noche!:

“Entre rumores de alisos y de juncos y de fuentes

que discurren a lo lejos, Laura sintió una presencia

que arrastraba con ella

la enfermedad de la muerte...

Y ahora Laura ya no canta su canción

de todos los días;

el silencio la rodea y avanza a pasos quedos

por un campo de estrellas."

 

Los dioses del lugar perciben

una clamorosa ausencia:

¡Laura está muerta!

El alba susurra una canción gélida.

 

 

[Publicado el 19/12/2018 a las 00:51]

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Una tarde me encontré con Ifigenia

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Fotograma de "Ifigenia"(M.Katogiannis)

 

Una vez, en un patio de Rodas,

me encontré con una chica

que parecía recién surgida de la antigua Grecia.

 

Me quedé paralizado;

era como estar ante Ifigenia. 

Bastaba con mirarla para irse muy lejos.

 

En otra ocasión, hallándome en Pekín,

vi una cara que parecía surgida

del mejor período de la dinastía Ming.

Son como cristalizaciones

de algo que se repite en el tiempo:

 

una misma flor de almendro oscilando levemente

en una rama negra,

que aparece cada cien primaveras

como surgida de un sueño.

 

Nunca pasan desapercibidas esas caras de leyenda.

Siempre hay alguien que les hace un poema.

Yo, por ejemplo, le estoy haciendo un poema

a aquellas dos epifanías

de una belleza tan antigua como moderna,

suspendida en la zona más cristalina del tiempo.


[Publicado el 14/12/2018 a las 10:41]

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Canetti creía...

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Canetti creía que era imposible separar el poder político de la manía persecutoria y el delirio interpretativo. Insistía en ello con mucha frecuencia. Decía que no debíamos caer en falsas esperanzas a ese respecto.

 

Cada año que pasa, más le doy la razón a ese espíritu lúcido y auténtico, aunque no siempre esté de acuerdo con su visión del mundo, el poder y el deseo.

 

Ay, las fortalezas de sombra bajo las que se despliegan las cloacas por las que fluyen y fluyen y fluyen los intereses creados y los pactos sombríos hacia un río más negro que el Esepo.

 

Canetti creía que era imposible la inocencia cuando fundías tus deseos con los deseos de la masa y jugabas con las palabras como un viajante de comercio.

 

Canetti creía que la libertad solo llegaba cuando huías de la gramática de las órdenes y te convertías en un ave emigrante, amante de las verdades denudas y los misterios del alba. (La verdad emerge a las seis de la mañana, antes de que los foros se llenen de charlatanes y la vida adopte la apariencia y la esencia de una comedia bufa o de una tragedia griega).

 


 


[Publicado el 05/12/2018 a las 12:28]

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Del amor y sus relatos

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"Lo que hace que los amantes no se aburran nunca de estar juntos es que se pasan el tiempo hablando siempre de sí mismos”, dice François de La Rochefoucauld.

 

En los inicios de un amor los amantes hablan del futuro, en sus postrimerías, del pasado" dice André Maurois.

 

Dos reflexiones irónicas y acertadas que nos obligan a pensar que en el amor los relatos son tan importantes como el sexo, y ocupan más tiempo y espacio.

 

Dependiendo del argumento de esos relatos, podemos adivinar en qué fase del amor estamos.

 


[Publicado el 29/11/2018 a las 10:50]

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El símbolo de la red

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El modelo de la red, tan presente en nuestros días, es muy antiguo. Si observamos la red de los pescadores desde una perspectiva horizontal (cuando se seca al sol en los muelles) la red tiene mucho que ver con un "rizoma": un tejido horizontal e inmanente; pero si observamos la red desde una perspectiva vertical, la red se convierte en un árbol absorbente.


La red sólo es horizontal en tierra, en el agua tiende a la verticalidad oscilante y en lugar de dejarse atrapar, atrapa. No en vano, la red estuvo presente en las luchas de gladiadores, como nos ha informado sobradamente Hollywood en sus películas de romanos.


El modelo de la red es también el que articula el evangelio como misión. El hombre de Nazaret no les habla a sus discípulos de tejer, les habla de pescar almas con la red de sus palabras, que ya en la forma griega con que llegaron a nosotros incluían altas dosis de humanismo greco-latino. No debiera resultar paradójico el hecho de que, en un determinado momento, una ideología con protagonista extranjero fuese aceptada por la cultura romana. Si se trataba de un humanismo, y por lo tanto de una teoría sobre el hombre específico (o el hombre como especie y como conciencia de su espacie), lo mejor era colocar en el centro del madero a cualquiera: a un extranjero.


Julia Kristeva acierta al insistir en uno de sus libros que el cristianismo paulino fue una doctrina de extranjeros, y que fueron los extranjeros los que la difundieron por las inseguras ciudades del Mediterráneo oriental, donde la vida valía bien poco, y aún menos la de un extranjero. Para protegerse, los extranjeros fueron creando una red. Las iglesias juaninas y paulinas fueron en realidad una red, y los viajes de Pablo de Tarso son las navegaciones por una red, nunca por un tapiz. (Dicho sea todo ello desde el agnosticismo, para evitar equívocos, limitándome a referir lo que dicen otros autores agnósticos).


En toda la aldea global, nos desplazamos a través de una red. Cuando los muchachos salen a divertirse los fines de semana, no salen a un tapiz, salen a una red (y por eso practican más el trapecismo), y sin embargo tengo bastante conciencia de que, en mi adolescencia, yo salía a un tapiz, incluso a un tapiz tediosamente reconocible, tediosamente protector y punitivo.


Ahora hay menos protección, ahora hay menos tejido, aquí y en cualquier sitio, por eso ha vuelto a aparecer una vez más en nuestra historia el símbolo de la red, que fundamentalmente sirve para pescar o ser pescado, no debemos olvidarlo.



[Publicado el 25/11/2018 a las 11:23]

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Momentos fulminantes

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Las mejores

 

ideas

 

llegan

 

en momentos

 

insignificantes.

 

Lo grande

 

habita

 

en la pequeñez

 

del instante.

 

[Publicado el 12/11/2018 a las 12:24]

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Viaje al presente químicamente puro

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Es una voz de mujer. Llega a mí atravesando regiones de inconcebible oscuridad. No llega intacta, pero casi, como si las tinieblas tan solo mellasen un poco algunas notas. Como si la materia oscura apenas la tocase.


Es una voz de mujer que dice: “NO HAS CRUZADO UNA PUERTA, HAS DADO UN SALTO EN UN ACANTILADO. NO PUEDES MIRAR HACIA TRAS, TE DA MIEDO. EL OTRO LADO DEL PRECIPICIO QUEDA LEJOS, Y ENTRE UNO Y OTRO PEÑASCO SURGE UN ESPACIO VACÍO, UNA ZONA DE SILENCIO”.


No entendía muy bien lo que quería decirme la mujer, pero intenté mirar hacia atrás y sentí un ataque de pánico. De pronto, no había tiempo pasado, no existía. La sensación era la misma que mirarse en un espejo que no devuelve tu imagen.


La voz prosiguió diciendo: NO HAS CRUZADO UNA PUERTA, HAS CRUZADO UNA FRONTERA.


Empecé a temblar. Todo en mí era indeterminación. Al desaparecer el pasado desaparecía también el futuro, y me quedaba solo con el presente. Y el presente era una cuerda muy fina, que emitía una sorda vibración que poco a poco se iba convirtiendo en una voz que murmuraba: “Nunca más la muerte antes de la muerte. Nevermore, nevermore”.


Como si la materia oscura apenas la tocase, la voz se fue alejando por las praderas más húmedas de la noche, iluminadas por la luna: “Nunca más la muerte antes de la muerte, nunca más la ansiedad, nunca más la culpa, porque la ansiedad es el miedo al futuro, y la culpa es el miedo al pasado. Nunca más, nunca más. Nevermore, nevermore.”

[Publicado el 08/11/2018 a las 14:38]

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Viajes al infierno

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A veces tenemos

sueños agitados

pero nada recordamos de ellos.

Es como si hubiésemos

viajado a un infierno

que borrase la memoria de nuestros pasos.

 

[Publicado el 23/10/2018 a las 13:21]

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Foto autor

Biografía

Jesús Ferrero nació en 1952 y se licenció en Historia por la Escuela de Altos Estudios de París. Ha escrito novelas como Bélver Yin (Premio Ciudad de Barcelona), Opium, El efecto Doppler (Premio Internacional de Novela), El último banquete (Premio Azorín), Las trece rosas, Ángeles del abismo, El beso de la sirena negra, La noche se llama Olalla, y El hijo de Brian Jones (Premio Fernando Quiñones), y Doctor Zibelius, de reciente aparición. También es el autor del ensayo Las experiencias del deseo. Eros y misos, galardonado con el premio Anagrama, y del poemario Las noches rojas (Premio Internacional de Poesía Barcarola).

Es asimismo guionista de cine en español y en francés, y firmó con Pedro Almodóvar el guión de Matador. Colabora habitualmente en el periódico El País como crítico literario, y como reportero en National Geographic.

Su obra ha sido traducida a quince idiomas, incluido el chino. 

Bibliografía

Nieve y neón (Siruela, 2015) 

 

Doctor Zibelius (Algaida, 2014)

La noche se llama Olalla. (Siruela 2013)
La noche se llama Olalla

El hijo de Brian Jones (Alianza Editorial, 2012)
El hijo de Brian Jones

 Balada de las noches bravas. (Siruela, 2010)
 

Las experiencias del deseo. Eros y misos (Anagrama, 2009)

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